Saturday, March 4, 2017

Como caer en 208 días


Día 01: Demasiado ebria aseguraste que llegará a mi casa, al sofá de mi sala vieja.
No recuerdo mucho de aquella noche. Fuiste un perfecto caballero. Te besé; una mezcla de tequila, whisky, enojo, decepción,  y soledad. Me regalaste una rosa y la eché con frustración a mi bolsa. Al siguiente día desperté a tu mensaje...alentador... algo que me hizo sentir mejor y que a veces, todavía leo. Fue nuestro primer mensaje; y de ahí debí saber, pero no supe.


Día 35: Me invitaste a salir. Te dije que no, por el trabajo. Seguía pensando que eras mi amigo nada más.


Día 55: Días antes te había empezado a hablar de alguien más. Él me trataba de la chingada, y cuando me hizo llorar te hablé. Desinteresado me dabas consejos.


Día 127: Yo tenía boletos para ir a un festival de música, no tenía con quien ir. Quedamos con nuestro grupo de amigos de ir los 4. Ese día los dos dijeron que no y quedamos en ir juntos.


Día 130: Te invité a la posada de mi trabajo. No quería ir sola.


Día 131: Me porté como una patana. Pasaste por mí. Salí tarde de trabajar, te hice esperar en lo que me terminaba de arreglar. El tráfico estaba horrible, como siempre en esta ciudad. Nos sentamos con mis compañeros, te introduje como un amigo, pues eso eras. Te obligué a que fueras por un segundo plato de comida para mí. Me salvaste de arruinar mi saco preferido cuando lo asaltaste para que no lo manchara de comida. Te acoplaste bien con mis compañeros. Sin  embargo, te dejé en la mesa para hablar con otros compañeros. Regresé cuando  ya se habían ido muchos de los que tenían hijos y jugamos en los inflables que estaban solos. Como niños, reíamos y jugábamos; hace mucho tiempo que no me divertía así. Rompí mis medias a la hora de la piñata.  Fue de las mejores pedas de mi vida. Sin embargo, me  volví a ir para hablar con él, ese que conocías de puras historias de cuando te hablaba por teléfono. Te cansaste de esperar y te fuiste. Decidí ignorar la forma que viste toda la noche. Y me fui con él.


Día 149: Salí por un viaje del trabajo. Algo en mí quiso marcarte, solo quería escucharte. Tú habías salido a tomar con tus amigos, aún así platicamos por 20 minutos.


Día 152: Me hizo enojar un compañero por uno de sus comentarios. Habíamos tomado. Salí a media noche a caminar sobre la carretera y hablarte. Hablamos de cualquier tontería, solo quería esa sensación de seguridad que me habías dado desde el día uno.


Día 155: No fue el día que te empecé a ver como algo más, no estoy segura cual fue ese día. Pero sí fue el día que me admití a mi misma que quizás esto es más que amistad. Me encanta hablar contigo. Decidí invitarte a salir, con el pretexto de ver a una banda tributo a Pink Floyd, ya que los dos nos gusta. Me dijiste que sí.


Día 158: Nuestra primera cita. Hablamos de música y libros. Hace mucho que no salía con alguien que tuviera autor favorito. La banda tributo no era buena, sin embargo estaba muy feliz. Los dos conocíamos nuestras historias de amores pasados. Después de tantos años de amistad habíamos presenciado una que otra cosa de cada uno.Me dijiste muchas cosas que no estaba segura si eran verdad ya que estábamos tomando. Quedamos en que lo íbamos a intentar bien, darnos un tiempo para averiguar si es lo que realmente queremos; acordamos en 4 meses. Nuestro primer beso fue a "Shine on you crazy diamond".


Día 160: Le confesé a uno de nuestros amigos que me gustabas mucho, como  hace tiempo no lo hacía. Que no la quería regar y que iba a hacer lo posible para que funcione.


Día 165: Fuimos a cenar. No iba muy arreglada. Me llevaste a un restaurante/librería. Te presté el libro de Cortázar que traía en mi bolsa. Compartimos lasagna la cual te hice comer directo del plato. Hicimos planes para ir a más conciertos. Tenías a David Bowie en camino de regreso. Todo de esa noche fue perfecto.


Día 175: Compraste boletos para ver a Chetes en un bar. Llegaste con un ramo de rosas amarillas, de camisa blanca, mi libro de vuelta, y el "Llano en Llamas" para mí. Fue un pésimo concierto y moría de sueño por mis jornadas laborales. No había más que besarte.


Día 177: Fuera de la ciudad. Bar. En Lunes. Te mandé varias notas de voz cantando. Pediste que me cuidará.


Día 196: Otro concierto juntos, ahora yo te invité. Moría de enferma, no tenía voz. Saliendo fuimos a un bar con nuestros amigos, la música no era lo que estábamos acostumbrados. Aún así, una de las mejores noches del año.

Día 201: Tu cumpleaños. Pasé más tiempo tomando de tus labios que del Bacardi. Muero por tenerte de todas las formas.

Día 203: Mi perro se enfermó. No sabía que hacer. Me hablaste para tranquilizarme.


Día 204: Estando tu ebrio me mandaste notas de voz.


Día 205: Siguiendo enferma, me hablaste para ver si seguía bien. Me despertaste y te encantó mi voz de "media dormida".



Día 208: Te quiero.
    




No comments:

Post a Comment