Ayer
por la tarde fui a dar clases de matemáticas en CARMA. No siempre voy de una
forma constante pero había quedado con un alumno que iba a ir hoy a ayudarlo,
no se presentó, pero estuve 4 horas ahí con 3 alumnos diferentes. Fue un día
muy ocupado en CARMA ya que en muchas escuelas son época de exámenes, en
especial sé que en la escuela a la que voy, hoy en prepa fueron los exámenes de
matemáticas para los de tercer año. Y como buenos estudiantes, se llenan las asesorías
el día previo al examen para aprender en una hora y media (en promedio) todo lo
que se vio ese mes.
No les echó la culpa a los estudiantes, aunque siempre les recalco que
no esperen al último día, ni quiero evidenciarlos; pero normalmente, te das
cuenta que su problema no es solo con lo que vieron ese mes, a veces tienes que
volver hasta temas vistos en primaria, como operaciones con fracciones.
En este momento, probablemente la mitad o más está pensando, no todos
somos buenos en matemáticas. Lo sé y lo entiendo, cada quien tiene sus
fortalezas. Sin embargo, siento que situaciones como éstas pueden ser evitadas.
¿Cómo? Por el método en el que las matemáticas son enseñadas en la
escuela.
Primer error, nos asustan. Tan solo hoy mi profesor nos dijo
"pongan atención que en este parcial sacan en promedio 40." Y sé de
muchos otros profesores que nos han dicho cosas así. "Este tema está muy difícil",
"casi nadie saca 100 conmigo", "la mayoría reprueba este
tema", y otro sin número de frases que seguramente hemos escuchado más de
una vez. Otro profesor mío nos dio su "record" de reprobados final en
una materia el primer día. Para muchos, eso da resultado a un bloqueo mental,
debo admitir que la última también me llegó a afectar en mi calificación de esa
materia, que sorprendentemente llegando a la materia siguiente me acordaba de
más cosas que unos que terminaron con 90. Los profesores nos predisponen, por
la razón que sea, quizás para poder controlar al grupo. Pero, no nos dejan
llegar al amor a la materia. Los alumnos se quedan con el miedo antes de que empiecen
a ver el tema.
Segundo error, se quedan en la teoría. He escuchado mil veces el
"¿y esto en de qué me sirve?". O el famoso, "¿para qué necesito
esto? En la vida real no voy a llegar a la tienda a pedir 5x+ 3y de
naranjas". Pues no, nadie pide así las naranjas y si lo haces
probablemente quedes como un payaso. Sin embargo, al menos que lo más relevante
que quieras hacer en tu vida es ir a la tienda por naranjas, las matemáticas
están por todos lados.
Ahora
quizás estén pesando, "yo voy a estudiar una licenciatura, no la
necesito". Pues, quizás no necesites saber desarrollar series de Fourier
en tu licenciatura pero la mayoría si no es que todas, necesitan de las
matemáticas. Y dejando a lado el campo educativo, las matemáticas sí están en
todas partes, hasta para trucos de magia, aunque sean operaciones básicas. En
la naturaleza, con el famoso "número de oro", en el fútbol, aunque
sea para contar puntos y ver quien desciende, y un sin fin número de
ejemplos.
Pero,
en general, no nos dan un ejemplo de cómo usar X tema en la vida real. Ayer un
alumno me preguntó que para que sirven las derivadas. Le di ejemplos de mi
carrera, porque es de lo que más sé, y sinceramente, fue más cooperativo y
menos dudoso en hacer los ejercicios una vez le vio una utilidad a la regla de
la cadena.
Otro
error, es que vemos las matemáticas cuadradas. Es decir, existe este método y
ya. Como lo hizo el profesor en el pizarrón es la única manera o como me
califica el profesor es la única manera. Tengo un serio problema con los
profesores que piden ciertos pasos o cierta forma de resolver un problema, y si
no está cierta relación que ellos piden, está mal a pesar de haber llegado al
mismo resultado, y muchas veces de una forma
más eficiente.
No
queda lugar para la creatividad, algo que personalmente amo de las matemáticas.
Ni lugar para pensar en cómo resolver el problema. Que lleva a que los alumnos
se memoricen un proceso de forma robótica, sin pensar, llevando al siguiente
problema.
Se
ven las matemáticas como desechables. Es decir, me aprendo esto para pasar el
examen y después lo olvido. Como el proceso es cuadrado, lo memorizo sin
pensar. Como no pensé, una vez desecha esa información, no puedo volver a
resolver un problema aunque sea de otra manera.
En
este punto también insisto en la continuidad. Las matemáticas son continuas, el
tema 1 lleva al 2 y el 2 al 3, y así sucesivamente. Hasta que de repente te das
cuenta que porque no le entendiste al tema 1 de tercer año, no entiendes el tema
8 del quinto año.
Por
las razones previamente mencionadas y muchas otras más, no deja lugar para
lograr enamorarse de las matemáticas. Enamorarse de las mil y un maneras que
hay de resolver un problema. Enamorarse del proceso de pensar diferente. Enamorarse
de batallar, buscar y buscar hasta que por fin, logras resolver el reto. Esa satisfacción
tan incomparable. Enamorarse de un tema y lograr solucionar problemas de la
vida real. Enamorarse de un lenguaje con sus propias reglas y excepciones. Enamorarse de lo que son las matemáticas de verdad.
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