Friday, October 4, 2013

Odio las matemáticas

Ayer por la tarde fui a dar clases de matemáticas en CARMA. No siempre voy de una forma constante pero había quedado con un alumno que iba a ir hoy a ayudarlo, no se presentó, pero estuve 4 horas ahí con 3 alumnos diferentes. Fue un día muy ocupado en CARMA ya que en muchas escuelas son época de exámenes, en especial sé que en la escuela a la que voy, hoy en prepa fueron los exámenes de matemáticas para los de tercer año. Y como buenos estudiantes, se llenan las asesorías el día previo al examen para aprender en una hora y media (en promedio) todo lo que se vio ese mes. 

No les echó la culpa a los estudiantes, aunque siempre les recalco que no esperen al último día, ni quiero evidenciarlos; pero normalmente, te das cuenta que su problema no es solo con lo que vieron ese mes, a veces tienes que volver hasta temas vistos en primaria, como operaciones con fracciones. 
                                                                            
En este momento, probablemente la mitad o más está pensando, no todos somos buenos en matemáticas. Lo sé y lo entiendo, cada quien tiene sus fortalezas. Sin embargo, siento que situaciones como éstas pueden ser evitadas. ¿Cómo? Por el método en el que las matemáticas son enseñadas en la escuela. 

Primer error, nos asustan. Tan solo hoy mi profesor nos dijo "pongan atención que en este parcial sacan en promedio 40." Y sé de muchos otros profesores que nos han dicho cosas así. "Este tema está muy difícil", "casi nadie saca 100 conmigo", "la mayoría reprueba este tema", y otro sin número de frases que seguramente hemos escuchado más de una vez. Otro profesor mío nos dio su "record" de reprobados final en una materia el primer día. Para muchos, eso da resultado a un bloqueo mental, debo admitir que la última también me llegó a afectar en mi calificación de esa materia, que sorprendentemente llegando a la materia siguiente me acordaba de más cosas que unos que terminaron con 90. Los profesores nos predisponen, por la razón que sea, quizás para poder controlar al grupo. Pero, no nos dejan llegar al amor a la materia. Los alumnos se quedan con el miedo antes de que empiecen a ver el tema. 

Segundo error, se quedan en la teoría. He escuchado mil veces el "¿y esto en de qué me sirve?". O el famoso, "¿para qué necesito esto? En la vida real no voy a llegar a la tienda a pedir 5x+ 3y de naranjas". Pues no, nadie pide así las naranjas y si lo haces probablemente quedes como un payaso. Sin embargo, al menos que lo más relevante que quieras hacer en tu vida es ir a la tienda por naranjas, las matemáticas están por todos lados.

Ahora quizás estén pesando, "yo voy a estudiar una licenciatura, no la necesito". Pues, quizás no necesites saber desarrollar series de Fourier en tu licenciatura pero la mayoría si no es que todas, necesitan de las matemáticas. Y dejando a lado el campo educativo, las matemáticas sí están en todas partes, hasta para trucos de magia, aunque sean operaciones básicas. En la naturaleza, con el famoso "número de oro", en el fútbol, aunque sea para contar puntos y ver quien desciende, y un sin fin número de ejemplos. 

Pero, en general, no nos dan un ejemplo de cómo usar X tema en la vida real. Ayer un alumno me preguntó que para que sirven las derivadas. Le di ejemplos de mi carrera, porque es de lo que más sé, y sinceramente, fue más cooperativo y menos dudoso en hacer los ejercicios una vez le vio una utilidad a la regla de la cadena.

Otro error, es que vemos las matemáticas cuadradas. Es decir, existe este método y ya. Como lo hizo el profesor en el pizarrón es la única manera o como me califica el profesor es la única manera. Tengo un serio problema con los profesores que piden ciertos pasos o cierta forma de resolver un problema, y si no está cierta relación que ellos piden, está mal a pesar de haber llegado al mismo resultado, y muchas veces de una forma  más eficiente.

No queda lugar para la creatividad, algo que personalmente amo de las matemáticas. Ni lugar para pensar en cómo resolver el problema. Que lleva a que los alumnos se memoricen un proceso de forma robótica, sin pensar, llevando al siguiente problema.

Se ven las matemáticas como desechables. Es decir, me aprendo esto para pasar el examen y después lo olvido. Como el proceso es cuadrado, lo memorizo sin pensar. Como no pensé, una vez desecha esa información, no puedo volver a resolver un problema aunque sea de otra manera.

En este punto también insisto en la continuidad. Las matemáticas son continuas, el tema 1 lleva al 2 y el 2 al 3, y así sucesivamente. Hasta que de repente te das cuenta que porque no le entendiste al tema 1 de tercer año, no entiendes el tema 8 del quinto año.


Por las razones previamente mencionadas y muchas otras más, no deja lugar para lograr enamorarse de las matemáticas. Enamorarse de las mil y un maneras que hay de resolver un problema. Enamorarse del proceso de pensar diferente. Enamorarse de batallar, buscar y buscar hasta que por fin, logras resolver el reto. Esa satisfacción tan incomparable. Enamorarse de un tema y lograr solucionar problemas de la vida real. Enamorarse de un lenguaje con sus propias reglas y excepciones. Enamorarse de lo que son las matemáticas de verdad.